Se terminó eso de…

 

 

Tenía ganas de que llegara este momento, creo que lo necesitaba. Llevaba meses planeando un cambio que reflejase verdaderamente la evolución que he experimentado con el tiempo, algunos puntos de inflexión vitales me han servido para volver a empezar con ilusión, más si cabe todavía. A pesar de la crisis, o por su culpa, o quizás porque simplemente me lo pedía el cuerpo, o por todo a la vez, me he planteado comenzar de nuevo y esta vez con un proyecto propio, con mi marca, solo, sin miedo. Quizás me salga el tiro por la culata y las adversidades de siempre surjan nuevamente, pero en todo caso, la experiencia es un grado, o eso dicen.

A lo largo del tiempo he ido acumulando pensamientos sobre las cosas que hay que hacer para hacer las cosas bien y casi nunca hago, eso tiene que quedar atrás. He de apañármelas para poder hacerlo, romper el círculo para ver lo que hay fuera, para ver si es cierto. Vamos, que se terminó eso de “en casa del herrero, cuchillo de palo”.

Crear una imagen propia, hacer un logotipo personal, trabajar para mi mismo, ha sido una de las tareas más complejas a las que me he enfrentado profesionalmente. En varias ocasiones me lo había propuesto con escaso éxito, pero por fin me siento satisfecho con el resultado, creo que estos zapatos me sientan bien y estoy cómodo con ellos, espero que me lleven lejos. Puedo decir (siguiendo con los dichos), que me siento como un niño con zapatos nuevos.

Un nuevo espacio de trabajo, una nueva identidad corporativa y una nueva web para mostrar mis trabajos recientes. En definitiva, un nuevo estilo de comunicación para llevar a cabo un proyecto que me permita trabajar en aquello que más me gusta, el branding. Quiero ayudar a las empresas y aportar soluciones para aquellos procesos de creación, construcción y posicionamiento de su marca.

 

Publicado por: David de la Iglesia